Mi mamá siempre me ha preparado para la muerte diciéndome que es algo que nos debe llegar y debemos afrontarlo de la mejor manera.
Un julio de 2001 llegó Tobi a la casa, mi padrino nos lo regaló. Era taan pequeño que cabía en la caja de jabón Zote. Nunca había tenido un perrito así que era lo mejor regalo que había recibido. Jugué con él toda la tarde y a la noche él debía dormir afuera, dentro de la caja y yo dentro de mi cama. Él lloró mucho y yo también, no quería separarme.
Al día siguiente desperté muy temprano para jugar con él aunque sabía que debíamos educarlo: dónde hacer del baño, dónde no, dónde entrar y dónde no.
Pasó el tiempo, crecimos, jugamos, disfrutamos, nos enojamos y lloramos.
Tobi es muy fuerte. Un día regresando a la casa un perro de pelea lo mordió y revolcó, estaba muy lastimado pero sobrevivió. Años más tarde se enfermó por comer algo en la calle; sobrevivió.
Un vecino tenía una perrita que iba a buscar a Tobi a la casa. Tobi tuvo hijos y una amenaza de muerte si volvía a hacerlo; todo un galán.
Recuerdo un 10 de mayo, ya no ladraba, no se paraba, estaba muy enfermo y yo muy triste. Lo llevamos al "pediatra" como decía mi papá. Lo cuidamos pero al día siguiente no despertaba "está muerto" dijo mi mamá y mi papá lloró, él casi no llora. Tobi seguía vivo.
Sabemos que los perros viven menos de 20 años y lo puedo ver, Tobi ha cambiado, ya casi no escucha, casi no ve, casi se enoja, casi camina pero come mucho aunque está muy delgado.
Le gusta salirse de la casa, dar la vuelta a la manzana y regresar muy enojado porque fuimos a buscarlo. Esta vez no regresó.
Ha pasado casi un mes y no está, lo hemos buscado y no lo encontramos. Tengo miedo que coma algo y le duela su pancita, que encuentre un perro y lo lastime.
Es triste llegar a la casa y que no me reciba, que me despierte o se duerma a mi lado, que esté a mi lado cuando lloro, que haga popó en mi cuarto recién trapeado solo porque no le di de mi comida.
Cuando tenía 10 años tocaron a la puerta y él salió, cuando lo iba a agarrar se atravesó y me caí provocándome una herida que ahora es una cicatriz la cual siempre quise tener de recuerdo para cuando muriera. Miro diario mi cicatriz, lloro y me pregunto ¿dónde estará?
