Por: Ana Lilia Pacheco Bautista.
24 de noviembre del 2014.
México, D.F.-Esta ley sobre delitos de imprenta
formulada en 1917, creo que se inspiró del año 1900 cuando nació aquel
periódico fundado por los hermanos Flores Magón, sí, el Regeneración.
Tal vez Venustiano Carranza, el entonces
presidente de nuestro México lindo y querido tenía miedo de otro periódico como
éste y aprobó esta ley que sigue vigente pero ¿en realidad se respeta o se usa
para la imprenta?
A lo largo de mi detallada lectura en esta Ley,
no viene a mi mente la imprenta sino las manifestaciones que he visto desde que
nací, debo aclarar que mi ciudad natal es Oaxaca, una ciudad donde será
sorprendente ver un día sin algún bloqueo.
Me parece que toda la Ley es una censura a todo
nuestro ser, literal. Comenzando por el Artículo 2, el cual nos dice que todas
las manifestaciones que hagamos, de cualquier forma que la hagamos (escrita,
hablada, pensada, imaginada, soñada) son un ataque a la moral y hacia nuestro
prójimo; y a nosotros mismos, es un gran insulto, no merecemos ser mexicanos.
No debemos hablar mal de nuestro hermoso y
pacífico país, ni de nuestros admirables políticos, ya sea el presidente,
diputados, senadores, ejército, entre otros que prefiero no mencionar o si no
seré multada con diferentes cantidades, porque debemos saber que obviamente un
presidente no es lo mismo que un soldado del ejército.
También debemos saber que grupos como Molotov,
películas como La dictadura perfecta, fotografías como las de Cuarto oscuro son
un grave daño para la sociedad, son un insulto.
Si deberíamos ser censurados por todas las
manifestaciones que se han hecho desde 1917, fecha de la creación de esta Ley,
¿por qué no nos castigan y nos multan? Tal vez la respuesta la tiene el
Artículo 5 el cual nos dice que las manifestaciones son permitidas si se prueba
que es real la queja. O sea, ¿si han desaparecido o matado estudiantes,
periodistas, mujeres?
Otro artículo que ha servido de inspiración es
el octavo. El cual menciona que es anarquismo el robar, asesinar y destruir
inmuebles y vaya que se lo han tomado en serio aquellos jóvenes que hacen acto
de presencia en las marchas dando un significado al anarquismo que está muy
alejado del verdadero: El anarquismo no es sinónimo de destrucción.
Me da risa pensar cómo estarían las cárceles si
el Artículo 33 se pusiera en práctica, miles de mexicanos encerrados por
insultar al presidente que en este caso por mala suerte le tocó a Enrique Peña
Nieto al usar Hashtags como #FueraEPN, cantar consignas en las marchas al tono
de “Martinillo” pero diciendo “Enriquito, Enriquito, ¿dónde estás? Chingas a tu
madre, donde estés”(sic) o con memes con su fotografía haciendo alusión a su
gran inteligencia.
Pienso que esta Ley debería llamarse “Ley sobre
delitos de manifestación” en ves de “Ley sobre delitos de imprenta” porque
actualmente vivimos en un país donde se vende más un periódico que se burla de
las desgracias de las personas que uno “más objetivo”
No, olviden lo que acaban de leer. Lo que debí
escribir es: actualmente vivimos en un país donde nos existe la objetividad, un
país donde la mitad defiende al presidente y la otra mitad lo ataca. Un país en
el cual te vendes por tan poco y por poco durable. Un país donde no se ejercen
las leyes, aunque está bien así porque si no yo no podría estar escribiendo
esto.
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