domingo, 28 de junio de 2015

Justicia para México.

Nueve meses de Ayotzinapa. Ese suceso que hizo que nos hartáramos de la situación que vive el país, que dijéramos ¡ya basta! y exigir justicia por Ayotzinapa y por todo.

Mis amigas y yo nos gusta ir a conciertos, pero desde Ayotzinapa todo cambió.

En noviembre del 2014, asistimos al concierto de Zoé y León Laguerri (vocalista) dio un mensaje sobre los 43 desaparecidos, algunos asistentes alzaron cartulinas de repudio así que pensamos ¿Por qué no hacer alguna manta para alzarla cada vez que vayamos a un concierto o marchas?

Debo hacer un paréntesis para decir que me gusta hacer algo que sí funcione, una forma de hacer conciencia, de poder llegar a las personas y esta era una buena idea.

Compramos una manta, roja como la sangre que se ha derramado en este país por tanto tiempo.
Queríamos una frase que fuera como universal, para decir que estamos hartos de todo lo que ha pasado como Guardería ABC, Acteal, la situación que vive Guerrero, etc.

Así nació "Justicia para México" y la primera vez que sacamos esa manta fue en el concierto de Café tacvba. Tal vez ellos no vieron la manta pero las personas a nuestro alrededor sí y con eso nos dimos por bien servidas.

Esa manta la hemos llevados a distintas marchas, la del 20 de noviembre, las de Ayotzinapa, guardería ABC y distintos conciertos como Calle 13, Festival Pa'l Norte y el más reciente, La maldita vecindad.

En este último concierto fue distinto.

Debíamos encontrar la canción perfecta para sacarla y ese momento llegó.
Comenzó Roco a hablar de las injusticas que vive el país y junto con un amigo alzamos la manta.

"baja tu manta" nos decían pero no, todos debían ver y escuchar los que miles de mexicanos queremos: Justicia para México.

"a ver, pásenme esa manta: dijo Roco y una sonrisa se dibujó en nuestras caras.

Todos los presentes en el concierto pudieron verla, como siempre habíamos querido mis amigas y yo.

La mantuvieron extendida por varios minutos. Muchas fotos de ella.

Al término del concierto pudimos recuperar la manta. En el camión en el que veníamos unos chicos nos pidieron tomarles una foto con la manta; estaban muy emocionado y nosotros más por lo que habían logrado esas tres palabras.

Hoy en la mañana me meto a las redes sociales como Instagram y Twitter y sólo por las dudas escribo Justicia Para México y para mi sorpresa encuentro varios tuits con fotografías de la manta aparte del Hashtag #JusticiaParaMéxico y un nota informativa de Notimex publicada por distintos medios titulada "La Maldita Vecindad celebra y pide justicia para México"

Lo vi y les dije a mis amigas: Lo logramos. Logramos que la frase llegue a las personas y tal vez les movió algo porque creo que todos ya estamos hartos de todo lo que ha pasado y pasa en este país.

Todo esto me recuerda al verso de una canción de Calle 13: "Levanto mi pancarta y la difundo, con sólo una persona que la vea ya empieza cambiar el mundo"

domingo, 14 de junio de 2015

La roja Antequera.

Por Ana Lilia Pacheco Bautista.


–Estamos en guerra– decía mi mamá mientras escuchaba por el radio a un reportero jadeando de tanto correr.
"Hay un helicóptero sobrevolando y están aventando gases lacrimógenos" decía con voz entre cortada.
–Tienes razón, esto es una guerra– confirmó mi hermano.

Mi papá no estaba. Pero recordé que cuando dormíamos, sonó el teléfono. Recuerdo la voz de mi papá que le decía a mi mamá algo y ella decía "chin" con voz preocupada.

Era 14 de junio del 2006, la radio comunicaba que miles de profesores había sido desalojados por policias  del zócalo capitalino. Ulises Ruiz Ortiz, gobernador en ese entonces había dado la orden. Mas no dio la orden a la gente de Oaxaca para ayudar a los maestros.

–No teníamos a dónde correr, había policías por todas partes, estaba con mis compañeras hasta que nos metimos a la facultad de Derecho– dice Ana, profesora de educación indígena. –estábamos un montón de maestros en la facultad pero nos fue peor, tooodo el gas que aventaron nos cayó, no dejábamos de toser y llorar.– continua.

A los profesores que apenas tienen pocos años de servicio, los obligan a quedarse a los plantones, a dormir, comer, todo, a cambio de tener puntos que les beneficiarán con los años. Así como Ana, hay muchos.

Todo el día se escuchó cómo volaban los helicópteros por toda la ciudad, aunque el sonido no impedía que todos en sus casas supieran lo que pasaban.

Eran las seis de la tarde cuando llegó mi papá. Llevaba su camisa en la mano, sucia, al igual que la camiseta, sus ojos lloraban y me di cuenta que había estado ahí, en la guerra, como decía mi mamá.

–La gente se unió, me encontré a varios compañeros, aunque al final los perdí. Señoras llegaron a darnos de comer. Está todo muy feo. Las casas de campañas destruidas, bajó un helicóptero y ahí iba un policía con su rifle listos para matarnos. Todos los maestros corrían, maestras con sus bebés. Qué poca madre tienen, los agarraron durmiendo. Dicen que sí habían escuchado que los iban a desalojar pero no creyeron.

–Qué poca madre tiene el pinche URO, me cae.– repetía una y otra vez.

Y sí, qué poca madre tuvo aunque logró algo: poner a todo Oaxaca en su contra y eso sí estuvo poca madre.

domingo, 7 de junio de 2015

Creer o no creer, votar o no votar, hablar o no hablar.

Por Ana Lilia Pacheco.
07 de junio del 2015.

Hoy fueron las elecciones en el país, diputados, delegados y algunos gobernadores. La maravillosa internet nos mostró las opciones sobre el voto.
Anularlo, escribir frases que no llegarán a quién tienen que llegar, doblar el voto en forma de pene, entre otras cosas.

La verdad pensé en votar por el que menos votos tuviera aunque se perdería, mejor por el segundo lugar para hacerle competencia al primero y obvio doblarlo en forma de pene como muchos sitios "me" lo pedían.

Al final no voté. Era mi primera vez en votar aquí, en CDMX pero, no encontré mi casilla.
A parte de que me quedé dormida. Lo sé, es una falta de responsabilidad.

Actualmente estoy trabajando en un tianguis en el cual el PRD tiene amenazados, perdón, tiene el favoritismo de la gente.

Bueeeno, sí amenaza a las personas con NO darles lugar para poner su puesto, sí, sí, también me tocó recibir esa amenaza.
¿qué clase de democracia se tiene?

Platiqué con varias personas sobre si fueron a votar, la respuesta –Sí, porque la señora del PRD me dijo que si no votaba, ya no me iba a dar lugar para mi puesto.

Otro contestó –No, porque las elecciones ya están arregladas. Ya no creo en las elecciones.

Como que siempre me ha gustado darle la razón a las personas, para no tener que pelear así que a cada uno de ellos les respondía –sí, sí, claro. Así están las cosas.

Y pues sí, qué podemos hacer. Si las marchas les valen, las firmas en Change.org ni les importan. Mejor hay que quemar las boletas más caras del mundo como lo hicieron en Guerrero y Oaxaca; total, nosotros las compramos.

La verdad ya no sé sí hice mal en no votar y en haberle dado la razón a las personas.

viernes, 5 de junio de 2015

Primero lo primero.

Hace meses que estoy emocionada por el concierto de Kinky, nada ni nadie podrá impedir que vaya a verlos. Aún no tengo boleto pero pronto lo tendré. No me detiene la idea de ir sola.
Es cuatro de junio y se comienza a hablar del caso ABC; ya son seis años.La hora de la siesta es presentada en mi universidad. Qué coraje me da ver los cambios en las vidas de Abraham y Julio después de la muerte de Emilia y Yeyé en la guardería ABC.
Abraham, al final de la proyección nos invita a participar en la vigilia y en la marcha porque no se ha hecho justicia después de seis años.
—obviamente iré —pienso—mañana a las cuatro—dicen y yo dudo pero, primero lo primero.
Sí, sé que ya están muertos y no por una marcha van a revivir. Sí, sé que una marcha no hará que haya justicia tan fácil. Pero también sé que los papás de los 49 niños muertos y los que aún viven con graves heridas sentirán no sólo mi apoyo sino de todos los que marchemos.
Como dicen, es símbolico.
Es para no olvidar, es para recordarle a la gente que nos vea pasar que en México no hay paz, que hay muchísimos delitos sin castigar y porque nadie está exento de sufrir algún delito como asalto, robo, secuestro y hasta el homicidio.
También sé que cada quién piensa como quiere pero si llegara a cambiar aunque sea a una persona, me doy por bien servida.