Viernes, el último día de la semana y ya no más clases. Dos días
de descanso, de estar viendo a tus profesores y esos compañeros que no te
simpatizan. Ya es diciembre y estás a punto de salir de vacaciones o de
terminar un semestre. Vaya que alegra pero un escalofrío recorre tu cuerpo.
Recuerdas que te falta un punto para no irte a extraordinario.
Estás sentado en un camión, el camión de tu escuela con sillones
un poco incómodos aunque más cómodo que las sillas de tu salón. Todos gritan,
miras alrededor y ves a compañeros de tu salón que saludan a los transeúntes y
ríen y otros chavos de tu escuela que ni conoces o tal vez has visto de lejos.
Crees que ha pasado mucho tiempo desde que te subiste al camión,
tienes calor pero te imaginas que tendría más si no hubieras traído tu uniforme
de educación física.
Por fin llegas, nunca has estado ahí, hay mucha gente, es un lugar
grande, una gran fila donde tienes que pagar tu entrada. Una lona con fondo azul y una frase que dice #SomosLectores.
Haces fila, te piden que pases por un detector de metal mientras
revisan tu mochila. Por fin estás dentro. Ves más estudiantes y no puede evitar
a ver a una chica con chaleco verde bandera, como de esos que visten en novelas
de Televisa y Azteca. Calcetas blancas debajo de la rodilla y una falda gris
que no puedes evitar no ver, es que la lleva arriba de la rodilla.
" Es que la lleva arriba de la rodilla."
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