Un hombre baja de un autobús, mira a su alrededor y ve a
una mujer sonriendo frente a él. El aire mueve la larga cabellera negra de ella
y los débiles rayos de sol hacen que se vea aún más hermosa.
Él camina hacia ella mientras guarda su libro en la mochila
y saca algo que ella no podía distinguir desde donde está. Los corazones de ambos
laten tan fuerte que opacan el sonido de los motores, las pláticas de la gente,
las risas de los niños y todo el sonido que hay alrededor.
Solo escuchan los latidos de su corazón mientras camina uno
hacia el otro para encontrarse.
Caminan rápido sin llegar a correr. Las manos de ella tiemblan,
él sonríe sin dejar de caminar y de pronto, la cintura de ella se encuentra con
las manos suaves de él.
Se abrazan tan fuerte que la nariz de ella se hunde en el
cuello de él. Ansiaba tanto ese momento. Pasaron varios minutos abrazados sin
decir nada, con los ojos cerrados.
Ellos podían sentir cómo sus corazones estaba juntos y
latían muy fuerte diciéndose todo lo que no se habían dicho en el año que
llevaban sin verse.
Después de varios minutos se despegaron, se miraron a los
ojos, abrieron la boca al mismo tiempo para decir una frase que llevaban años
guardando: Te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario