En varias ocasiones he estado en desacuerdo con las marchas aunque
desde mi infancia he ido a varias, mi papá me decía que para hacer ejercicio y
no estar sentada todo el día así que lo acompañaba. No sabía la razón de ellas
pero iba. Ni siquiera recuerdo alguna consigna o alguna frase en una manta.
Hace un año, 22 de octubre del 2015, en mi escuela se hizo un paro
por aquello de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa pero o fue cualquier paro,
fue un paro activo en el cual participé. Si no iba a tener clases, al menos
debía hacer algo.
Recuerdo que llegué y vi personas que no conocía aunque sea de
vista, hasta pensé que eran infiltrados pero no era así. Hicimos volantes que
llevaban escritos frases cortas pero que te hacían pensar en la situación.
Otros chicos se subieron a los camiones a informar de Ayotzinapa
pero no sólo eso, también de todo lo malo que ocurre en el país y que
indirectamente nos afecta.
En la tarde estábamos listos para la marcha “una luz por
Ayotzinapa” miles de personas se dieron cita en el Ángel. La hora de salida era
las 6:00pm pero UAM Cuajimalpa salió de ahí a las 8:00pm.
Era demasiada gente que estábamos por un mismo motivo: la
justicia.
Recuerdo que cada que se hacia el conteo del uno al 43, no podía
completarla porque se me hacía un nudo en la garganta. Lo mismo me pasó cuando
vi una cartulina de una señora que decía: Padres de los desaparecidos, hoy les
prestó mis lágrimas. Ayy, todavía se me salen las lágrimas.
Recuerdo esa ola de “shhhhhh” que nos pedía guardar silencio. Un
escalofríos recorría mi cuerpo mientras todos callados escuchábamos el sonido
de una concha y olíamos el copal. Uno, dos, tres, comenzábamos a contar al
unísono, cuarenta y dos, cuarenta y tres. Algo faltaba: ¡Justicia! Gritaron;
eso faltaba y sigue faltando.
Llegamos al Zócalo pasando las 12am. Ya casi no había gente pero
un gigante “FUE EL ESTADO” formado con veladoras nos recibía.
A un año de esta marcha, no se tiene respuestas claras, hay una “Verdad
histórica” que no es tan verdad y sigue faltando lo que tanto pedíamos y
seguimos pidiendo, justicia.
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